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lunes, 3 de octubre de 2011

Mirar para otro lado e hipocresía ante Palestina


Una vez más la vergonzante postura de España frente a Israel, abandonando aquellas palabra que la ministra de Exteriores dejó caer semanas antes de la Asamblea General de ka ONU, en la que acabó diciendo , donde dije digo, digo diego, es decir donde apoyaba la causa y el reconocimiento de Palestina como miembro de pleno derecho de Naciones Unidas, una vez más se bajó (en este caso las bragas, ella) y le bajó los calzoncillos al gobierno español, para que fueran las decisiones de Obama y Sarkosy las que prevalezcan sobre las de la inmensa mayoría del pueblo español al que usted, Señora ministra, ya ni siquiera representa.
No le digo ni como me siento. Abochornado, lo primero, después indignado hasta las narices, más tarde, cabreado con todos los mequetrefes que no tienen nunca el valor de llevarle la contraria a imperio, ni a Israel. ¿Tanto perdemos en la venta de armas que tenemos que seguir apoyando las arbitrarias, inhumanas, discriminatorias y criminales acciones del estado de Israel, que una vez tras otra sale indemne de sus crímenes contra la humanidad y del genocidio que está perpetrando contra los palestinos “a lo tonto a lo tonto”? Hay todo un número de estados, como el nuestro por ejemplo, haciendo la vista gorda, mirando para otro lado y siendo incapaz de hacer un reconocimiento unilateral del Estado palestino entablando con él relaciones diplomáticas. La solidaridad que nuestro gobierno, en su acción de cooperación, muestra hacia los palestinos es una bofetada sin manos, una limosna de apoyo para que no se nos caiga la cara de vergüenza,
Para colmo del regodeo del estado judío nada más volver de la asamblea, han organizado la construcción 1.100 viviendas más en zonas de ocupación y precisamente de Jerusalén Este, lugar que en principio es la zona de la capital del estado palestino que se niegan sistemáticamente a reconocer.
¿Es que se ha acabado la dignidad, es que no tenemos ya vergüenza, es que nos vendemos por un plato de lentejas? El valiente Zapatero frente a Busch hace siete años se ha vuelto ya un dócil corderito, domesticado por los poderes del imperio. No sé como se puede aguantar tanto y cómo se puede seguir dando la cara con una mentira tras otra .
Y para acabar, porque no se acaba esto, ¿cuándo van a tener todas las naciones una actitud de coraje y bloqueo contra la ONU, para obligarla a que sea la primera institución democrática del planeta, acabando con los privilegios: los vetos que frenan todo paso adelante y que condenan a los otros países que no tiene veto a TRAGARSE como un purgante el despropósito de los Grandes o de los que lo son porque nadie les levanta la voz aunque ello suponga riesgos. Hay leones porque hay corderos. Creo que fue Bruto quien decía estas palabra en el drama de Julio César de Shakespeare.
¿Volveremos a la enésima Intifada o Netanyahu se sentará a dialogar y no a imponer?

lunes, 14 de diciembre de 2009

¿Celebrar la Navidad?

No andan los tiempos para muchas felicitaciones, ni mucho jolgorio, regalos, luminarias o festejos excesivos.
La cosa está que arde, y buscar a los hombres de buena voluntad no es que sea imposible, pero resulta ya algo complicado y difícil.
Volver a la Navidad como creyente, a esto que Pablo llamó locura de dios y manifestación de la filantropía (humanismo) de nuestro Dios, nos arrastra necesariamente a la huida de este “montaje” que va desde los villancicos (lo más ingenuo a veces) al consumo desaforado de alimentos y bebidas, al desafortunado despilfarro en regalos obligados…
Lo peor es que, sintiéndolo de alguna manera, nos escuece la herida de la humanidad desahuciada, de los recién nacidos condenados a morir de inanición, de los que este invierno pasarán una y otra noche rodeados de un frío feroz (que, como decía Maruja Torres deja helado el aliento de los villancicos), sin que bajen ángeles a deslumbrarles o sorprenderles con bellas canciones celestiales.
Nadie les indicará a ellos el camino de Belén, porque llevan allí, en ese campo de refugiados, en esa especie de establo colectivo, demasiado tiempo, despojados de todo menos de la esperanza en los otros humanos… Ojalá no les defraudemos.
Muchos, afortunadamente para nosotros, no conocen más que ese espacio reducido en el que comer, beber o lograr alguna forma de trabajo para sobrevivir, es una aventura cada día; pero ignoran el egoísmo increíble, la abundancia, el olvido, el desconocimiento, y la insensibilidad de quienes vivimos rodeados de todos los regalos.
Poco queda que celebrar, salvo dar pábulo a nuestro orgullo y hacer ostentación de nuestra abundancia, lanzando a la inmensa mayoría de la humanidad una bofetada de indiferencia y una modesta limosna, ofrecida por teléfono mientras disfrutamos calentitos, sentados alrededor de nuestra mesa camilla del maratón solidario de la tele.

miércoles, 18 de noviembre de 2009

Desidia, Desganas, Anestesia

Voy a hacer mías unas palabras que leí hace días en una carta al director, -ese género literario que resulta a veces tan aleccionador: “percibo una sociedad anestesiada, que se alimenta de televisión y a la que poco le importan estas realidades”.
De la combatividad con la que en otro tiempo nos empleábamos todos, ciudadanos, políticos, sindicalistas, asociaciones de vecinos, culturales etc. etc. para combatir y denunciar las arbitrariedades, los abusos y la manipulación, hemos pasado a un desentendimiento total; a la mayor de las indiferencias y a un laissez faire, laissez passer como si nada nos importara, ausentándonos de toda forma de compromiso y de riesgo.
La inmensa mayoría calla ante el atropello de la nueva ley de extranjería que indirectamente condena hasta la norma sagrada de la hospitalidad; y que, yendo un poco más allá, limita las posibilidades de obtener asilo político tras las restricciones que se marcan, cerrando puertas a los perseguidos por causa de la libertad, la justicia y la defensa de los derechos humanos.
Cerca nos queda el caso de la saharaui Aminatou Haidar, reconocida en los Estados Unidos con el premio al Coraje civil, y exilada por Marruecos, abandonada por España, como un paso más en el denigrante espectáculo que España está dando respecto de Sahara, antigua colonia, abandonada a su suerte. España no ha luchado suficientemente por que se llegara al Referéndum ordenado por la ONU. Más bien, una vez más, como con la marcha verde ha mirado para otro lado, para no perjudicar los intereses, los negocios, el dinero, la economía, (erigida en la madre y la reina de todas las justificaciones) Y para no disgustar a ese rey de Marruecos, soberbio, ruin y megalómano al mismo tiempo.
Los gobiernos no son ahora como apuntaba hace días un columnista otra cosa que oficinas de Negocios y transacciones mercantiles, aunque sea a costa del más absoluto desprecio a los derechos humanos.
¿Qué ha hecho la Unión Europea ante las leyes promulgadas en Italia que son un verdadero atropello, inspiradas un la xenofobia y el racismo? Callar.
¿Qué ha hecho nuestro ministro de Asuntos Exteriores en Cuba? Callar
¿Qué ha hecho nuestro ministro de Asuntos exteriores en Guinea? Callar.
¿Qué sigue haciendo la comunidad internacional ante los atropellos de Israel –hoy mismo con la ampliación de 900 viviendas en asentamientos ilegales y contra todo derecho- en ese holocausto continuado contra el pueblo palestino? Callar.
El silencio, el disimulo, y lo que es peor, la caradura, la desvergüenza y la más elemental falta de ética se han instalado en la sociedad.
Nos dan arrebatos de rebeldía cuando algo nos afecta de cerca y daña nuestros intereses propios, pero pasamos de la forma más vergonzante de implicarnos en situaciones que afectan a los problemas de la Humanidad.
Se sigue aplazando el cumplimiento de los objetivos del milenio, se siguen fabricando armas, porque son las industrias que no han tenido que promover ni ERE(s) ni cierres, ni suspensión de pagos. El negocio es redondo y en la exportación de esos indeseables instrumentos que van a parar a manos más indeseables aún, recogemos extraordinarios beneficios. Aunque el hambre siga haciendo estragos y derribando a los hijos de la tierra.
Cada minuto caen dos o tres niños a consecuencia del hambre y las enfermedades provocadas por la desnutrición. ¿Tiene esto sentido?
Mario Benedetti, lo describe así en su poema “Desganas”, (palabra que por otra parte expresa mucho del posicionamiento en que la sociedad se está situando en referencia a todos los problemas):
Si cuarenta mil niños sucumben diariamente
en el purgatorio del hambre y de la sed
si la tortura de los pobres cuerpos
envilece una a una a las almas
y si el poder se ufana de sus cuarentenas
o si los pobres de solemnidad
son cada vez menos solemnes y más pobres
ya es bastante grave
que un solo hombreo una sola mujer
contemplen distraídos el horizonte neutro
pero en cambio es atroz
sencillamente atroz
si es la humanidad la que se encoge de hombros.