Mostrando entradas con la etiqueta opinión ética. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta opinión ética. Mostrar todas las entradas

martes, 22 de marzo de 2011

De la necesaria innecesariedad de las guerras


Otra vez una guerra. Otra vez un montaje delicadamente estudiado para resolver a cañonazos, lo que no se ha sabido o querido resolver preventivamente.
Cuánto rendez vous a Gadafi cuando ha interesado a los mismos que ahora le han convertido de la noche a la mañana en el dictador que todos sabíamos que era.
Todos sabíamos que Libia no gozaba de libertad, de democracia ni de una mínima igualdad desde hace ya mucho tiempo. Todos éramos conscientes de la personalidad paranoica, patética y psicópata del personaje que llevaba su jaima a cuestas como un hotel portátil.
Todos. Absolutamente todos los que “le perdonaron la vida” o los que llegaron a vender su dignidad por un barril de petróleo. (lo del plato de lentejas no merecía la pena), conocían perfectamente que este personaje era un personaje de “armas tomar”, y claro a la primera que los de su pueblo le han llevado la contraria, ha tomada las armas y ha saltado para arrasar a todo enemigo que o es extranjero, o es de Al-Caida o es un infiltrado inconsciente de la grandeza de este revolucionario de pacotilla, quien, como otros tantos de su misma calaña, tiene la mayor parte de su poder en los bancos suizos o en paraísos fiscales, mientras el pueblo recoge la migajas de la inmensa riqueza que el petróleo proporciona no al país, sino a la familia y allegados del payaso.
Es verdad que ante lo de Bosnia y toda la persecución, (que alcanzó la categoría de persecución étnica y genocidio) los países fueron tan permisivos que la situación se hizo insostenible hasta que hubo una reacción tardía para detener la sangrienta mano de Slobodan Milosevic. Pero los efectos de aquella “dejación” por parte de la comunidad internacional, fue 250.000 muertos y más de 2 millones de refugiados.
Hemos tenido la suerte de que en Túnez y Egipto las cosas hayan salido bien para la revolución popular contra los dictadores, pero antes de este acontecimiento nadie había levantado la voz por estos pueblos, porque teníamos muy bien “considerados” a sus dirigentes por puros intereses económicos y geoestratégicos. Lo mismo que llevamos pasando la mano por el hombro a nuestro vecino de Marruecos, con unas concesiones insufribles, porque ciertos intereses siguen siendo fundamentales, aunque lo sean en perjuicio de los pueblos. En este caso, su reyezuelo acumula riqueza para saldar sobradamente la deuda de su país y para enterrar en dólares a los habitantes de su territorio.
Son estos preámbulos los que llevan a tener que tomar la vía de la violencia. Pero ¿todavía creemos que destruyendo, masacrando, eliminando o derribando infraestructuras fundamentales estamos ayudando a alguien?
El ser humano debe utilizar su inteligencia y sus enormes facultades de ingenio y pensamiento para encontrar salidas a las situaciones; en primer lugar para no buscar resolverlas con la guerra y en segundo lugar para trabajar más en serio cuando todavía las cosas no se han agravado y puedan ser resueltas, aunque sea muy difícil hacerlo dialogando con la sordera de un psicópata. Pero los psicópatas y los dictadores paranoicos, no nacen, se hacen y son en parte el producto de nuestra propia indiferencia o de nuestros propios intereses.

martes, 1 de junio de 2010

Las incomprensibles contemplaciones con Israel

Una tras otra, uno ve las actuaciones de Israel y su estrategia de destrucción del pueblo palestino, de manera que hay que pensar que tiene razón la autora norteamericana Susan George, quien en su libro “El pensamiento secuestrado” denuncia las posiciones de los neo-con y, a propósito de las religiones, y concretamente sobre Israel afirma que tiene un propósito final irrevocable: recuperar en toda su extensión “la tierra prometida” por Yaveh para el “pueblo elegido”.
No me cansaré de repetir una y mil veces que las religiones no pueden por menos de hacerse un auto-examen y una autocrítica respecto de la seguridad con la que dicen conocer los designios, los proyectos, la voluntad y las palabras de su dios. Esta aberración ha conducido a todas ellas en algún momento de su historia y (mutatis mutandis) en la actualidad, a llevar a cabo en nombre de su dios o su Dios, verdaderas tropelías antihumanas.
Y si algo debe significar, al menos para un creyente cristiano, la fe en Dios, no puede ser otra cosa que un verdadero servicio, y amor al ser humano no su rechazo, inmisericorde en nombre de una Ley (de la que –según san Pablo- ya fuimos liberados) para tener como pauta de vida una actitud de amor que arranca en la tolerancia, sigue en el respeto, continúa con la comprensión y acaba en el amor desinteresado y benevolente.

Y todo esto a propósito del acto de terrorismo de Israel contra la flotilla de la libertad, que al margen de otras consideraciones, no puede ni ser atacada en alta mar, donde Israel no tiene jurisdicción ni dentro de su jurisdicción puede hacerlo arbitrariamente y sin causa justificada.

Pero, como siempre, como tras aquella condena sobre el ataque –regalo de navidad- de Israel sobre Gaza con resultado de centenares de civiles muertos entre ellos unos trescientos niños, la comunidad internacional grita tres días y al cuarto se calla y se hunde en el más vergonzante de los silencios, y se abren investigaciones, y se estudian las condiciones del suceso y se…. Menos abrir las cajas negras de las sucias intenciones israelíes, pues nunca son analizadas.
Los embajadores dan una explicación llena de mentiras y falsos sentimientos de víctimas que ya está bien.
La gente ya ha dicho basta, pero ¿qué hace la comunidad internacional, los estados, la ONU, el Consejo de seguridad, dictando resoluciones que Israel se pasa –como se ha pasado todas las anteriores- por el forro de sus armas?

Son los verdaderos provocadores en estas situaciones y sin embargo nos quieren hacer ver todo lo contrario. Pero bueno, ¿estamos tontos?
¿Hasta cuando? El Estado español ya se encargó de limitar las posibilidades de ejercer la justicia global para otro caso con Israel.
Pero, por Dios y por todos los santos, ¿cuándo vamos a dejar de proteger a estos impresentables sionistas? ¿Cuando vamos a tener el valor de denunciarlos ante la corte internacional y que los lleven también a ellos como fueron llevados los autores del holocausto por crímenes contra la Humanidad? ¿Qué número de muertos, palestinos o no, habrá que poner sobre la mesa para que de una vez por todas, quien tenga que tomarla, tome una decisión ejemplarizante?
Siento rabia.
1 de junio de 2010

domingo, 13 de diciembre de 2009

El Ayuno de Aminatu Haidar desvela la hipocresía de los gobiernos y la solidaridad de los pueblos

Quien dejó escrito “los gobiernos son oficinas de negocios” no erró ciertamente.
Cuando el ministro Moratinos, en referencias al caso de Aminatu Haidar tiene el cinismo y el sarcasmo de sugerir que esta activista emplee otros medios de lucha que no pongan en peligro su vida, como si hubiera realmente otros, es simplemente una bofetada a Aminatu y a todo el pueblo saharaui y al Frente POLISARIO, que optó por escoger una lucha que no pusiera en peligro sus vidas ni las de nadie, declarando un alto el fuego en la guerra que mantenían con Marruecos, confiando en la buena mediación de Naciones Unidas, cuyas resoluciones sobre el Sahara occidental y el referéndum de autodeterminación, suponía un paso adelante. Pero que ni han sido forzadas por la comunidad internacional, ni por los sucesivos gobiernos de España, incluido éste, ni respetadas un solo momento por el rey de Marruecos que se ha pasado por el forro de su chilaba todas esas resoluciones y todos los intentos de acercamiento.
Su ambición anexionista le ha llevado a desoír cualquier palabra que le pueda acercar al reconocimiento de la diversidad en ese territorio llamado Sahara., Ahora, con la política de los hechos consumados que le caracteriza, y con el más absoluto de los desprecios hacia las resoluciones de Naciones Unidas (por cierto, no menos que Israel), considera que cualquiera que intenta que se reconozca la autonomía del Sahara Occidental no es más que un terrorista que atenta nada menos que contra la integridad territorial de Marruecos, declarada unilateralmente por el monarca alauita.
Así que el gobierno español, que desde hace treinta y cuatro años con la marcha verde dejó a su suerte (bastante mala por cierto) al pueblo saharaui, ni siquiera tuvo el valor de reconocer al frente POLISARIO, aunque verbalmente le daba apoyo de pura boquilla.
Los sucesivos gobiernos no han hecho sino echar tierra al asunto y dejar que sea sólo el pueblo de España –no sus gobiernos- quien haya prestado su apoyo moral y solidario al Frente POLISARIO y a los refugiados saharauis de Tinduf en Argelia.
La lucha de Aminatu, al más puro estilo Gandhiano es una forma no violenta de defender un derecho que se basa en la justicia y la razón.
La dictadura marroquí, pues no cabe señalarla de otro modo, ha acallado cualquier tipo de gesto solidario con los saharauis, bajo las amenazas que ya han sufrido tanto Aminatu como otros que han intentado luchar por el derecho de su pueblo de fomra pacífica: sabemos donde están: en la cárcel, y, como Aminatu, sin pasaporte ni marroquí ni saharaui, ni con el DNI español que muchos tuvieron pero que ha ido caducando con el paso del tiempo hasta hacer imposible generar un censo, necesario para llevar a cabo el referéndum.
Mientras tanto el gobierno español tiene muchos intereses que defender, menos los del pueblo saharaui: convenios pesqueros, acuerdos preferentes de exportación de productos de huerta en competencia desleal, pero que conviene a Marruecos y a las empresas importadoras de Europa; los intereses generados por la explotación de los fosfatos y otros negocios. Ponerse a mal con Marruecos trae malas consecuencias, ya han enseñado las orejas con la visita del Rey a las ciudades españolas limítrofes con Marruecos: Ceuta y Melilla.
Es verdad que cuando uno no quiere dos no se pelean, pero también que cuando uno no quiere dos no pueden ponerse de acuerdo. Y la testa coronada de Mohamed V es dura como las rocas del Atlas.
El ministro de exteriores marroquí afirmó: “Marruecos no se deja llevar por el chantaje”. Todos sabemos claramente que no, precisamente porque Marruecos practica el chantaje y ya amenazó con romper acuerdos con España en materia de seguridad e inmigración, si seguían las presiones. Y desde 1975 ha chantajeado al mundo y a Naciones Unidas con su política de los hechos consumados y de no importarle ni los derechos humanos ni el Derecho Internacional. Lo dicho, las resoluciones de Naciones Unidas son para Maruecos papel mojado.
Así es imposible dialogar o negociar nada.
Necesitaremos un milagro para que Aminatur escape de esta y este hecho no constituya una indigna victoria más de Marruecos contra las reivindicaciones del pueblo que defiende esta mujer sólo con el riesgo de su propia vida.
Si muere, se convertirá en poco tiempo, en un episodio más que pasa al olvido... Y vamos para 35 años.

sábado, 14 de noviembre de 2009

Los piratas y los depredadores

Seguramente la piratería ha sido siempre una profesión de depredadores, y, según la fascinante imagen que han aportado las letras y el arte cinematográfico, gente mala y perversa, sanguinaria y maldita.
Cuando Goytisolo escribió aquellos versos:
Érase una vez un lobito bueno
Al que maltrataban
Todos los corderos.
Y había también
un príncipe malo
Una bruja hermosa
Y un pirata honrado…
Estaba pensando en un mundo al revés, pero no tan del revés. Nos hemos acostumbrado a que los medios de comunicación, la literatura, y nuestra mente traicionera nos fabriquen un cliché y un estereotipo de todo de manera que ya el sólo nombre de bruja o de pirata nos remitan directamente a un mal y un mal perverso y siniestro.
El expolio de África es tan notorio que no hace falta que digamos que no sólo en el período colonial, sino también después, y de una forma más escurridiza y camuflada, especialmente Europa (Portugal, España, Francia, Reino Unido, Italia…), ha arruinado los recursos de África y ha contribuido especialmente a la desaparición de especies, con un severo daño a la biodiversidad, a destruir las formas de convivencia y cultura que se han demostrado mejores y menos dañinas que la democracia trucada que le hemos malvendido, para convertir a algunos políticos, presidentes y generales en verdaderos dictadores.
Con ese panorama, al que se unen en la actualidad la explotación global del coltán, la extracción de petróleo, el comercio fraudulento de diamantes y una forma muy peculiar de expoliar: mandar barcos de todo el mundo a esquilmar paulatinamente los caladeros frente a las cosas africanas de todas las latitudes.
El hecho de que muchos países africanos no tengan una flota pesquera capaz de trabajar cerca de sus propias costas no hace más que confirmar que no se les ha dado la caña de pescar para que puedan beneficiarse de sus caladeros cercanos, sino que la ayuda al desarrollo ha sido otra tapadera para rearmar a los grupos y países saturados de pobreza, de hambre, sufrimiento e injusticia y para justificar de alguna manera los compromisos contraídos a nivel internacional.
Así las cosas, nos maravilla que en el cuerno de África hayan aparecido piratas cuya batalla la libran contra los depredadores que siguen los pasos de empobrecer África, de expoliarla de todas sus riqueza posibles, también las marinas.
Pero en fin, ya nos hemos apresurado a dotar a nuestros barcos piratas de las defensas adecuadas para que “esos muertos de hambre de Somalia” no se atrevan a librar una batalla que –tratando de entender el sentido de estas palabras- habría que considerarla , siempre de algún modo, en legítima defensa.
¿Quiénes eran los buenos y los malos en aquellas películas del Oeste? ¿Los indios o el ejército norteamericano? ¿Quiénes lo son en la realidad que estamos viviendo en el cuerno de África? ¿Los barcos de pesca o los barcos piratas?
Ni que decir tiene que esto que digo no justifica el modo de proceder de la piratería somalí y que lamento, como todos, que haya una tripulación en manos de gente, cuya reacción puede ser imprevisible.
Pero sigamos pensando. La simpleza nos puede engañar: “Había una vez un lobito bueno…”

martes, 10 de noviembre de 2009

Facilidades para la impunidad y la frivolidad

Ya resulta cansino este inventar derechos del gobierno socialista o de la gente, en el sentido de que cualquier cosa que se puede hacer o que en un determinado momento hubiera de hacerse se convierte por arte de birlibirloque en un derecho.
Es cierto que hay que universalizar las posibilidades para que todas las personas disfruten de una igualdad de oportunidades, pero ¿para qué objetivos o para qué fin?
Me llama la atención que, -sin dudar de que determinadas situaciones complejas y delicadas hayan de ser reguladas y encauzadas legalmente, como la “posibilidad” de un aborto como interrupción expresa y decidida del embarazo no deseado- se den esas facilidades y se concedan esos privilegios a personas que si bien pueden estar ejerciendo un uso responsable de su libre albedrío y tomando decisiones de calado ético que han sido sometidas a un mínimo discernimiento, también pudiera ser que se estén “deshaciendo” de una responsabilidad, de un compromiso, de las consecuencias de actos superficiales, irreflexivos, alocados o inconscientes, como consecuencia de una frivolización absoluta de la sexualidad y de las relaciones humanas y de la Biblia en pasta.
Tras estas leyes que quieren regular tanto la interrupción del embarazo considerado como un “derecho” como la utilización indiscriminada de la “píldora del día siguiente”, siempre se habla mucho de educación, de información, de actuaciones responsables por parte de las personas afectadas. Pero en poquísimos casos he oído hablar de la responsabilidad del varón, que queda al margen como un dios “ex machina” que en cualquier caso se lava las manos en el conflicto ético que pudiera surgir en la mente o la sensibilidad de determinadas personas.
Educación. Se habla de educación como si nuestro sistema educativo estuviera resultando magnífico en cualquiera de sus aspectos. Es todo lo contrario, Se está produciendo un fracaso educativo que por supuesto puede afectar también a los posicionamientos éticos ante estos hechos.
Es verdad que el respeto está siendo uno de los pilares y de las actitudes transversales con las que se pretender educar al alumnado de ambos sexos de la ESO especialmente.
Pero ¿Quién ha dicho que si nos seguimos haciendo cada día más concesivos con las modas o las realidades que están en la calle, no acabaremos aceptando como normal, sin ningún tipo de problema, la pedofilia, la prostitución de menores, la violación en determinados supuestos… o qué sé yo. Al fin y al cabo si ya todos somos “dueños y dueñas de nuestros propios cuerpos”, ¿quién va a poner pared al campo?
El problema más grave radica en las bases éticas desde las que se plantea toda esta problemática.
La defensa de la mujer (objeto más frecuente de los abusos y de la manipulación) me parece absolutamente necesaria y debe ir incluso más allá de una especie de mera protección. Pero ¿dónde están los fundamentos éticos de toda esta legislación? Concedamos que la perspectiva de la jerarquía católica es intransigente, inamovible, y no deja lugar a la perplejidad, al contexto y ni siquiera a la conciencia personal, último criterio moral según la misma doctrina católica. Pero si la iglesia quiere aportar como fundamento una discutible visión de “la ley natural”, no se ve qué criterio es el que se plantea desde la visión tan aperturista y tan igualmente intransigente del actual gobierno socialista.
Las limitaciones que la Generalitat de Cataluña ha puesto a la venta sin receta de la píldora del día después, incluida la venta a menores de 13 años, ya ha sido respondida por la propia ministra afirmando que cualquier pega que se ponga no impedirá que las cosas sean como están previstas desde su perspectiva.
Ya a muchos parece un disparate que se lleve a cabo un aborto por una menor, sin conocimiento o consentimiento de los padres, titulares de la patria potestad; también lo parece la venta indiscriminada de la píldora del día siguiente, sin ninguna mediación médica ni recomendación de personal competente y adecuada, incluso a menores de 13 años.
Sencillamente, o sinceramente, no se necesita montar un pollo, lo que hace falta es tener unos políticos con dos dedos de frente y un poco de sentido común, aparte de una fundamentación ética de su pensamiento tan abierto y universal.
Somos muchas las personas que tratamos de establecer nuestra relación con el mundo desde la perspectiva de la “empatía”, poniéndonos en el lugar del otro. Esto permite sin duda ser sumamente comprensivo, respetuoso y amable. No obstante no se puede ser indefinidamente transigente y concesivo. Lo que está pasando a muchos adolescentes es que los padres no han sido determinantes en el establecimiento de límites. Eso lo estamos pagando con tener una parte de la adolescencia y la juventud “ingobernable”, colaborando al mismo tiempo a quitarle la razón a los educadores a favor de los alumnos, con lo cual consagramos el principio del “todo vale” o del “qué más da, o del ¿¡qué pasa!?
Jesús García Montero en un artículo de opinión en El País del domingo 16 de agosto pasado iluminaba estas reflexiones mías: “Las formas del dogmatismo actual más allá de las ideologías totalitarias, tienen mucho que ver con la reducción de los matices del mundo a breves titulares que sirven para imponer opiniones y simplificar la realidad, haciendo imposible un verdadero uso de la conciencia individual. Los dogmas de hoy dependen con frecuencia de las nuevas velocidades de la información. La invitación al cinismo, el deseo de relativizarlo todo, suele ser el camino de las inteligencias que juegan a destruir las ilusiones colectivas”. (El subrayado es mío)

miércoles, 21 de octubre de 2009

Aborto

Pocos escritos he encontrado relacionados con el asunto de la nueva ley del aborto de la precisión y seriedad del planteado por Cristianos Socialistas del PSOE, presentado o elaborado por una Catedrática de Historia, (Pilar de la Vega), por un Biólogo, (Jordi López Camps) y por una médica y magíster en Bioética) María José Pereda.
Por una parte, desde una perspectiva sociológica, consideran que “no se puede descalificar una regulación legal del aborto por considerarlo directamente un asesinato”, pues desentenderse de esa regulación supone desentenderse también de las gravísimas consecuencias de una prohibición absoluta.
Nadie niega que la posición del legislador ante una decisión ciudadana de este calado es realmente compleja y conflictiva.
Por otra parte el hecho de que la decisión se considere algo que concierne sólo a la mujer, es una apreciación demasiado alejada de la realidad y que no exime de realizar un juicio ético, social, jurídico y legal sobre este hecho de características tan peculiares.
Mirar su complejidad y hacer un juicio más bien sosegado y restrictivo no debe convertir a nadie en un personaje conservador y cerrado, pues el fenómeno del aborto no es para tratarlo con frivolidad ni ligereza.
Es un hecho que el embrión primero y el feto después son un proyecto humano en ciernes y en permanente crecimiento hacia el logro de un ser humano nacido. Entre tanto sólo es un “nasciturus”. Eso es así.
Si alguien entrara en un sembrado de trigo en el que sólo una breve hierba cubre con una alfombra la superficie sembrada, y, de cualquier manera, destrozara el sembrado, se puede decir que ha frustrado así una cosecha de trigo. Y no valdrá el argumento de que no se veían las espigas.
“Podemos convenir –dice el escrito aludido- en que la dignidad inherente del feto no sea la misma que la de la persona nacida”, pero de cualquier modo el cuidado del feto como vida humana que avanza en su proceso de maduración requiere la protección no sólo de las personas, sino de las leyes y del propio Estado. Y “por cuanto (el feto) se trata de un ser humano en formación, no puede haber un derecho al aborto”.
Podría decirse que sólo queda el recurso a la aceptación de que el aborto es una cuestión de conciencia. Sea. Eso obliga a una serie nada fácil de decisiones y posiciones del Estado y el Gobierno. Dice el texto: “la función legisladora y la gestión política deben estar inspiradas por la ética y el bien común. Sin embargo creemos que hacer realidad los principios éticos en una sociedad plural, no supone necesariamente identificar código moral y código penal. Y esto es especialmente claro en el caso del aborto”.
La despenalización o la situación del aborto en un nuevo concepto jurídico -no necesariamente un derecho- obliga a una búsqueda a conciencia de los términos en que ha de promulgarse una ley y –por supuesto, a mi entender- huyendo de cualquier frivolidad que suponga una degradación o infravaloración del hecho de abortar. Es el caso de las adolescentes, menores, o de la consideración de no comunicación del hecho a los padres que son aquellos que tienen la patria potestad en problemas de responsabilidad del o la menor.
El resto de esta reflexión es la trascripción literal del final de la declaración, que considero la más exigente de las propuestas para toda la sociedad y para los que tienen la responsabilidad de legislar, y no sólo en este terreno, sino también en el ámbito de la educación.
“Es necesario desarrollar políticas de investigación y prevención que orienten hacia una sexualidad responsable. La prevención debe hacer frente a la banalización de la sexualidad. También son necesarias políticas educativas, que deben hablar de la sexualidad como placer, pero también como vínculo afectivo; como respeto a la alteridad y dignidad del otro y como control de las propias pulsiones. Y debe avanzarse en el desarrollo de una real protección social de la maternidad.
En definitiva, la cifra de 112.000 abortos en sólo un año (2007) es un elocuente signo de fracaso colectivo. Estamos a tiempo de aprovechar esta reforma para emprender con decisión el impulso de políticas públicas para la reducción de los embarazos no queridos que conducen al aborto”. (v.El País, 18 de octubre, pág. 38)
21 de octubre de 2009.

martes, 13 de octubre de 2009

La apisonadora israelí

¿Qué se estará gestando en la cabeza de Netanjahu? .
Hace poco, Slavoj Zizek, filósofo esloveno y articulista y analista internacional se preguntaba por la situación palestino israelí: ¿Qué hace Israel cuando parece que no está haciendo nada? Literalmente: ¿qué sucede en Oriente Próximo cuando no ocurre nada en el plano directamente político-militar, es decir, cuando no hay tensiones, ataques ni negociaciones? Su respuesta era: “Lo que sucede es la labor lenta pero constante, de arrebatar la tierra a los palestinos de Cisjordania: el estrangulamiento gradual de la economía palestina, el desplazamiento de sus tierras, la construcción de nuevos asentamientos, las presiones a los campesinos palestinos….” En fin, planificar como acabar con Palestina.
Así que cuando hace días Netanjahu presentaba una posibilidad de detener los asentamientos en territorio palestino, durante nueve meses, no estaba hablando de una marcha atrás y de un cambio de plan sino de una breve moratoria que permita seguir “planificando” la desaparición progresiva del pueblo palestino. La verdad ya no me creo nada de estos gigantes con aire de víctimas del holocausto, llevando implacablemente a cabo un lento holocausto, manteniendo en Palestina, Cisjordania y Gaza los únicos campos de concentración en los que poco a poco se van diluyendo las aspiraciones legítimas de un pueblo que ocupaba aquel territorio, y cuyos principios establecidos para la colonización nunca han sido respetados por Israel ambicioso de poseer la tierra que su Dios le prometió, por encima de la presencia de cananeos, jebuseos, filisteos o palestinos, Nunca hubo compasión como se ha puesto de manifiesto a lo largo de la historia bíblica y nunca ha habido compasión con los palestinos como lo demuestran estos años de confrontación tan irregular y tan prepotente por parte de Israel. El regalo navideño con que mostraron al mundo su salvaje intolerancia y su incapacidad para el diálogo en el que hay que ceder si se trata de una negociación, puso de manifiesto la decisiva actitud judía de no compartir espacios, de no reconocer un estado palestino, sino subordinado a sus intereses espurios, de no retirar los asentamientos de cuantos espacios ilegítimos han sido usurpados. Ahora como ya están ahí los hechos consumados, se pretende atender a los colonos, con servicios adecuados, como colegios, centros cívicos, etc. de manera que se consolide el statu quo. Pero, ¿para cuándo la verdadera libertad de los Palestinos? ¿Para cuándo la destrucción de ese muro divisor que no es una frontera aceptada, sino un obstáculo interpuesto para impedir intercambios, para cerrar las puertas al trabajo y hasta al trabajo en las propias fincas palestinas que han quedado a merced de los israelitas tras los muros de la vergüenza?Y no se me escapa la terrible dimensión religiosa que por otra parte entra en juego en esta situación. La violencia, que no la misericordia, la compasión o la justicia es lo que se hace valer. La fuerza y no la razón, la acción destructiva de las armas y no la negociación basada en el diálogo valiente atrevido y dispuesto a no enquistarse en posiciones religiosas. Qué maldito dios se ha intercalado entre estos dos pueblos, para que sea imposible la reconciliación, y para que no se tenga el valor de reconocer al más débil. No hay más que una falsificación de Dios (Yahvé y Alá) que se esconden tras los intereses obsesivos de los humanos. Pero como he dicho y diré siempre, si el corazón de Yahvé no está por los palestinos, volveré el rostro a ese dios agresivo y violento y me pondré no de parte de Alá al que también invocan los violentos. No, me pondré al lado de los palestinos, simplemente y sobretodo de las víctimas de este nuevo holocausto